Consejería

Suscripción

    Reciba nuestros temas en su bandeja de entrada. Escriba su dirección de correo electrónico:

Amigos y Hermanos, estamos de regreso luego del asueto de fin de año, lleno de fiestas, regalos y buenas charlas con la familia y los amigos.  Esperamos que para usted haya sido la oportunidad de retomar fuerzas en el caminar con el Señor.  Nosotros regresamos a este espacio con optimismo y dando gracias a Dios por todas las bendiciones que nos ha dado, por los milagros que hemos visto en la vida de muchos matrimonios, cuyas vidas han sido transformadas por Su poder.

 

Ahora iniciamos una nueva etapa en la que, como siempre, ponemos nuestra confianza en Dios todopoderoso, el único que puede renovar nuestra vida conyugal.  Dios hará lo imposible, mas cada pareja y cada persona tendrán que hacer su parte.  Nosotros haremos la nuestra, y ésta es escribir, mostrar la Palabra de Dios, orar por cada matrimonio, aconsejar, en fin, todo lo que el Señor ponga en nuestras manos para que usted recobre su relación matrimonial. Esta es nuestra visión y también nuestra pasión.  Por ahora, retomamos nuestras reuniones de matrimonios de los viernes a las 8 de la noche en Casa de Oración de Guadalajara, a las cuales está usted, como siempre, cordialmente invitado.

 

El año pasado hablamos ampliamente sobre las necesidades de la mujer durante varios meses ¡y apenas alcanzamos a decir la mitad de todo lo que queríamos compartir al respecto!  Mas ahora interrumpimos el tema por la insistencia de los varones de que atendiéramos, también, sus propias necesidades.  Así que hablaremos sobre los varones, los hombres, aquellos caballeros admirados, amados, fuertes, valientes y en algunos casos incomprendidos. Sí, incomprendidos por la persona que más aman o por su familia completa, según muchos lo han expresado en este mismo foro.

 

Así, abrimos este tema… no sin antes recordar que la primera necesidad que Dios atendió, una vez que hubo terminado la creación, fue precisamente la de un varón: la necesidad de compañía.

 

Gen 2:18  Después dijo Jehová Dios:  “no es bueno que el hombre esté solo:  le haré ayuda idónea para él”.

 

Podría decirse entonces que la necesidad básica del varón es la de compañía, prácticamente lo trae en la sangre, en los genes.  En teoría el matrimonio resuelve esa necesidad.  Sin embargo, muchos hombres casados se sienten incomprendidos por la persona con la que comparten su vida, lo cual genera una sensación de soledad.  No son raros los casos de varones que manifiestan que su pareja no los entiende, no los conoce y que, por lo tanto, no se ocupa de sus necesidades. De esto surge una primera pregunta dirigida a la mujer: ¿qué tanto conoce a su esposo?

 

Algunas mujeres necesitan comprender que los varones no son máquinas, seres exclusivamente diseñados para trabajar y proveer.  No, por el contrario: los varones, como las mujeres, también son seres sensibles.  Detrás de sus gestos adustos y de sus brazos musculosos esconden necesidades que sólo su ayuda idónea puede satisfacer.  De tal manera que cada mujer debe identificar las áreas en las que los varones necesitan sentir el respeto, el apoyo y el interés de su esposa.

 

Mujer: ¿Cuál cree usted que son las cinco necesidades básicas de su esposo? ¿Cree que usted contribuye a satisfacerlas?  Varón: díganos en confianza ¿cuáles son sus cinco necesidades básicas? ¿Cree que su pareja ayuda a satisfacerlas?

 

Con estas preguntas iniciamos nuestra actividad de 2009.  Le invitamos a explorar juntos este apasionante tema. Deseamos que, al final, lo que aquí discutimos nos ayude a construir mejores relaciones de pareja, nos lleve a un profundo reencuentro matrimonial y contribuya a cumplir el propósito por el cual Dios nos unió en matrimonio.

Las necesidades de una mujer

Octubre 29, 2008

Y dijo Dios: Hagamos al hombre… (Gen.1:26)

 

Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. (Gen.2:22)

 

Y, así, nos hizo funcionalmente perfectos en espíritu, alma y cuerpo.  Nos hizo únicos.  E irrepetibles, agregaría alguien.  Bien.

 

Si bien es cierto que las personas actuamos de manera similar ante circunstancias parecidas, creo que esa característica, la de ser irrepetibles, nos conduce a formas muy diversas de pensar y de actuar.  Por ejemplo, cada uno establece su propia e individualísima relación con Dios.

 

Lo mismo ocurre en los matrimonios: aunque en general compartimos rasgos comunes, cada pareja es única, cada relación es irrepetible, como únicos e irrepetibles son sus miembros.

 

Esto supone un reto para todo matrimonio durante sus primeros días y años juntos: el de conocer profundamente a la pareja. Conocerse es básico para que una relación conyugal funcione con armonía, de acuerdo con el plan de Dios.

 

El proceso de conocerse implica, por fuerza, detectar las necesidades personales del otro.  Mi pareja es única, como lo es también la pareja de usted.  De igual modo son únicos, en su pareja y en la mía, su forma de pensar, de reaccionar y de actuar, y únicos también sus gustos, sus anhelos y sus preferencias.

 

En esta ocasión quiero pedirle ayuda a usted, varón, para darnos una idea de cuáles pueden ser las cinco necesidades básicas o prioritarias de una mujer. ¿Tiene usted idea de cuáles son esas necesidades? ¿Cree usted que está contribuyendo a satisfacerlas?

 

Y a usted, mujer, le pido también su ayuda para el mismo propósito pero visto desde su perspectiva: ¿Cuáles son las cinco necesidades más importantes que usted tiene? ¿Su pareja contribuye a que usted las satisfaga?

 

Esta es una especie de sondeo, esperamos sus respuestas y sus experiencias.  Haremos un concentrado de los resultados, con el fin de presentarle a usted un tema más amplio y sustentado al respecto en los próximos días.

 

¡Participe!

¿Y su mamá también…?

Octubre 15, 2008

¿Mamitis?Es de lo más común, seguro usted conoce esta historia.  O tal vez la vive.  Uno de los miembros del matrimonio no puede o no quiere cortar –simbólicamente- el cordón umbilical que le une a su mamá.

 

El hecho de que él o ella dependan emocionalmente de su madre es un problema clásico, añejo, que genera conflictos entre miles de parejas.  El panorama es aún más grave si se considera que a veces la tercera en discordia consiente y hasta propicia esta dependencia, sin considerar el daño que con ello le causa a la vida matrimonial de “su pequeño”.

 

Casi siempre es el varón quien padece de la popularmente llamada “mamitis”, aunque también son muchas las mujeres que viven esta dañina dependencia.

 

Así, nos encontramos a personas que, pese a tener muchos años de casadas, no pueden tomar el lugar que Dios les ha dado en la vida conyugal.  No dependen de Dios, dependen de “mami”.  La dependencia es casi siempre emocional, pero hay casos aún más complicados en los que también se depende económicamente de la madre, o hasta se le abre un lugar para participar en las decisiones que atañen exclusivamente a la pareja.

 

Si cada matrimonio creyera al pie de la letra la palabra de Dios, seguramente no pasaría por las complicaciones que causa esta situación. Y aquí pregunto: ¿qué parte de la Palabra de Dios no entiende una pareja en relación al mandato de Dios por el cual debe conducirse todo matrimonio?

 

Gen 2:24  Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne.

 

Este versículo es enseñado comúnmente a los novios a punto de casarse con el fin de evitar que vivan en la casa materna.  Pero, atención: si usted es suegro o suegra también tiene algo qué aprender de este principio, tómelo en serio. 

 

Si usted ha vivido este problema en su relación de pareja le invitamos a compartir aquí su experiencia.  Si ya lo solucionó, será muy valioso que nos cuente cómo lo logró. Si permanece en esta situación también puede enriquecer el tema con sus comentarios y vivencias, a partir de los cuales podemos encontrar juntos el sabio consejo de la Palabra de Dios.

 

Puede permanecer o no en el anonimato, usted decide.  De su participación en este tema se desprenderán diversas consideraciones que publicaremos próximamente en un tema más amplio sobre la dependencia materna… la famosa “mamitis”.

Vive con Andrés un mes…

Octubre 10, 2008

No descubrimos el hilo negro al afirmar que, cuando nos unimos en matrimonio, traemos con nosotros una larga lista de expectativas respecto a la pareja, y nuestra pareja también trae la suya.

 

Esa lista, de seguro, la formamos inconscientemente, a partir de lo que aprendimos en nuestra familia de origen, en la casa paterna, donde los hábitos y costumbres ya se dan por hecho.  Olvidamos que la familia que formaremos no puede -ni debe- ser una copia del hogar donde crecimos.

 

Vive con Andrés un mes… y sabrás como es, según reza un dicho popular.  Y es verdad.  La limpieza del noviazgo, la pulcritud al vestir, el aroma grato del novio y el maquillaje perfecto de la novia, comienzan a desdibujarse con el paso de los días y de los meses, cuando comienza a salir a flote la realidad, cuando comenzamos a mostrar más y más de lo que realmente somos.

 

He aquí una lista clásica de expectativas muy comunes que suelen ser incumplidas por el cónyuge, hombre o mujer, y que suelen causar desencanto, desilusión y en algunos casos hasta desamor.

 

- La falta de limpieza y de cuidado personal.

- El desorden y la desorganización de los objetos en la casa.

- La deficiente calidad y sazón de la comida.

- La mala administración del tiempo, el uso del día libre.

- La falta de colaboración en los quehaceres domésticos.

- La incapacidad de administrar eficientemente el dinero.

- La indebida invitación a la familia de origen para participar en discusiones conyugales.

- La incapacidad de tomar en cuenta las opiniones de la pareja.

- La desaparición de las manifestaciones de amor y ternura.

- El desinterés por mantener la figura o la apariencia en general.

- La falta de prudencia al ventilar situaciones de interés exclusivo de la pareja.

- El interés por relacionarse con ex-parejas o con personas atractivas del sexo opuesto.

 

La lista puede ser muy larga.  A manera de sondeo, le invitamos a enviarnos sus comentarios sobre los puntos de esta lista, o bien, a que agregue usted más elementos a esta lista, a partir de sus propias experiencias.

 

Puede preservar su anonimato o no, usted decide.  Su participación, sin embargo, será muy importante, pues daremos seguimiento a este tema de las expectativas incumplidas en una publicación muy próxima en este mismo Blog.

 

Vamos aprendiendo juntos, ¿le parece?